El Poder de la Oración

Fuimos hechos para mantener comunicación con nuestro Creador. Aun cuando no lo hagamos muy bien al principio, El quiere escucharnos. Así  como nos emocionamos cuando nuestros bebes hacen su primer balbuceo, de la misma manera  nuestro Padre Celestial se emociona cuando escucha el sonido de uno de sus hijos o hijas emitiendo palabras dirigidas a sus oídos.

“Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre  y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los arboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamo al hombre y le dijo: ¿Dónde estas?” (Génesis 3:8-9).

Dios no se escondió del ser humano; fue todo lo contrario. Adán y Eva se escondieron avergonzados, temerosos y en rebelión. Pero Dios vino a buscarles. El sabía donde estaban, pero quería que ellos supieran que El estaba dispuesto a procurar su compañía. El conocía su desobediencia, sin embargo asistió a su cita con ellos.

¡Que maravillosa amistad echaron a perder! ¡Que paz perdieron! Aun así, antes de criticarles, recordemos cuan fácilmente y cuan a menudo repetimos ese mismo error. Tomamos decisiones que nos alejan de Dios. Experimentamos sobrecogedores momentos en su presencia que quisiéramos poder guardar, sin embargo, horas mas tarde le damos la espalda, y tratamos de apagar su suave voz en nuestras vidas.

El poder en nuestra vida de oración fluye en la presencia de Dios en nosotros. Ese poder no proviene de ti proviene del Dios Altísimo. No podemos experimentar o ser testigos de ese poder, si insistimos en nuestras propias agendas y programas. Debemos planificar y ser fieles a los lugares y momentos en que nos encontramos con Dios.

Si intencionalmente no formamos nuestra vida alrededor  de estos “paseos por el jardín “con el Señor, el mundo, rápida e implacablemente, nos llenara nuestro tiempo  con otros compromisos. Tal como lo hizo con Adán y Eva , Dios vendrá a buscarnos. Pero, ¡Cuánto mejor seria si El  nos encontrara esperándole ansiosos! Yo  no quisiera que el tuviera que preguntarme “¿Dónde estas?”¿Y usted?

“Noé era un hombre justo y honrado entre su gente. Siempre anduvo fielmente con Dios” (Génesis 6-9). Noé escuchaba bien cuando Dios le hablaba; prestaba atención. Génesis nos dice que Noé “caminaba con Dios” ¡Que hermosa forma de decir que Noe vivía  cada día consiente de la presencia de Dios! Además, Noé era obediente y lo que se le decía el hacia.

La oración es algo más que hablar con Dios. Aunque eso es importante, muchos de nosotros le damos a Dios la lista de peticiones y nos movemos a nuestra próxima tarea. ¿Cómo seria nuestra vida si tomáramos tiempo solamente para hablar con Dios, sino para escucharle de igual manera?

 

¿Qué tal si decidiéramos obedecer lo que El nos manda hacer, sin importar cuanto de nuestra comunidad se burle de nosotros? ¿Quiere hablar con Dios? Entonces, en su tiempo de oración, escuche su voz con atención. Puede que le escuche guiándole en una nueva dirección, un nuevo propósito y con renovadas fuerzas como nunca antes.

“Cada vez que aparezca el arco iris entre las nubes, yo lo veré y me acordare del pacto que establecí para siempre con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra” (Génesis  9:16).

¿Qué tiene esto que ver con la oración? ¡Todo! Cuando oramos reafirmamos nuestra fe en que Dios cumple sus promesas. Lo que decimos en voz alta, o silenciosamente en nuestros corazones, proclama la verdad de las promesas de Dios que hemos leído o escuchado en la Palabra de Dios. ¿Ha notado que si se siente mal y continúa repitiendo pensamientos negativos estos se harán más fuerte? Lo mismo sucede al creer  las promesas de Dios.

Cuando hablamos la verdad sobre Dios y lo que El ha prometido, rehusándose a creer las mentiras del enemigo, nuestra creencia  en Dios cobra fuerza. Esto  no significa que neguemos tener problemas reales o luchas, pero la manera como las interpretemos pude marcar la diferencia. Satanás quiere que nosotros creamos que Dios nos ha abandonado y que neguemos de sus promesas, pero Dios  quiere que sepamos que sus promesas siempre son ciertas, a pesar de lo que podamos ver de nuestra perspectiva humana limitada.

 Al afirmar nuestra confianza en sus promesas en oración nos colocamos en  una posición de ver mucho más desde la perspectiva de Dios y mucho menos desde la del enemigo. Así que la próxima vez que se maraville por la aparición de un arco iris en las nubes, susurre una oración de gratitud por que Dios si cumple sus promesas y lo hizo desde el principio de los tiempos.

¿Por cuánto tiempo ha esperado respuesta a sus oraciones? ¿Una semana le parece mucho tiempo? ¿Y un mes? Tener que esperar por un año nos parece mas allá de nuestra capacidad, Abram  espero más de un cuarto de siglo por la promesa de Dios para su vida, eso debe llenarnos de esperanza en cuanto a nuestras peticiones.

¿Qué respuesta esta esperando de Dios? ¿Es la respuesta a una oración por el hijo que se fue de casa? ¿Es la respuesta de su oración por la salvación de un familiar? ¿Es la respuesta por la restauración de su matrimonio? ¿Por un empleo? ¿Por sanidad? ¿Por provisión? Cualquiera que sea, continúe orando y esperando. Suelte su petición y coloque la en manos de Dios y permita que El haga en usted Su voluntad y en su tiempo vendrá la respuesta del cielo para ti.

 

 

                                                              

 

 

                                                                                                                                                   Resumen

Bendiga a Dios cada día por todas las maneras como El  es suficiente para cada necesidad que tiene y declare su fidelidad a El, invocando su nombre en oración. Es importante tomar tiempo para la reflexionar  en lo que Dios ha hecho en su vida y como El ha sido fiel con usted. Entonces no temerá al futuro, sino que lo contemplara con el conocimiento de que Dios estará con usted donde quiera que vaya.